La persona altamente sensible y su trabajo

Son bien pocos aquellos que no necesitan trabajar. Son muchos que buscan trabajo. Y de aquellos afortunados que tienen trabajo la mayoría se defiende como puede, aunque incluso pueden llegar a disfrutar de lleno de lo que están haciendo, claro que sí. A los no-PAS, que no se cansan ni se saturan tan rápido porque no reciben tanta información sensorial, y que tampoco se estresan con tanta facilidad por el mismo motivo, aguantar un “curro” a lo mejor cuesta, pero raras veces les cuesta tanto como a un PAS que ha aterrizado en un entorno que por exceso de luces, de ruidos y de personas, le puede suponer un brutal bombardeo de su sistema neurosensorial.

Mucho  se ha dicho ya y se seguirá diciendo sobre el PAS en su ambiente laboral, en su relación con colegas y superiores y sobre el tipo de trabajo que le sería ideal. No es raro que esto sea un tema “popular”, ya que pasamos muchas horas de nuestra vida en un lugar al que llamamos “trabajo”. Puede ser un lugar en que ganamos el sueldo necesario para pagar las facturas y la hipoteca, pero de la misma manera, puede ser también un sitio donde trabajamos como voluntarios, ya que muchos PAS colaboran con todo tipo de ONGs. Y es justamente allí, en estos ambientes donde, día tras día, estamos en contacto con las mismas personas, donde vamos topando con el lado menos agradable de ser PAS, de ser Persona Altamente Sensible.
Conozco a pocos PAS que se sientan realmente bien y a gusto en su trabajo; sentirse a gusto en el trabajo equivale a sentirse valorado y apreciado. Todo el mundo, PAS o no, busca ser respetado. No todo el mundo, sin embargo, es consciente de su respeto hacia otros. O, dicho de otra manera, unos manejan el concepto, la idea de lo que es “respetar”, de una manera totalmente diferente a la manera en que lo llevaría la gran mayoría de los PAS.
También conozco a PAS que “respetan” tanto a sus colegas que se hacen prácticamente invisibles, anticipando continuamente las posibles necesidades ajenas; nunca paran y se agotan haciendo no solamente su trabajo, sino también gran parte del trabajo de otros, trabajo que no les corresponde para nada. Esto ya no es respetar. Esto es sacrificarse, y sacrificarse equivale a faltarse al respeto a uno mismo. Recuerda, querido PAS, que el primero al que le debes respeto, eres tú mismo… 

¿Cómo te ves? 

¿Tienes una imagen clara de cómo te ves en tu trabajo? ¿Como el empleado de la empresa en que trabajas? ¿Cómo el colega de tus colegas? ¿Qué concepto tienes de tus capacidades? ¿Y de la manera en que pones estas capacidades en práctica? Te aconsejo tomar estas preguntas como un pequeño ejercicio: cierra los ojos e intenta verte en tu lugar de trabajo; intenta observarte como si de una película se tratara, en la cual el protagonista eres tú. ¿Qué es lo que ves? Si quieres, apunta tus observaciones en una hoja. ¿Hay algo que te haya llamado la atención? 

Evidentemente no puedo saber de qué manera has contestado a estas preguntas, pero espero que hayas visto a un empleado feliz y contento. Existe, sin embargo, la posibilidad de que hayas obtenido imágenes de alguien que se ve desbordado, estresado, irritado, nervioso y, hasta en el peor de los casos, maltratado. A lo mejor has visto a alguien que siempre intenta dar lo mejor de sí, pero nadie nunca le da las gracias, nadie nunca le dice que ha hecho un buen trabajo y nadie le hace caso, tampoco cuando tiene muy buenas ideas, aportando muy buenas soluciones. Es posible que hayas visto a alguien que está sufriendo y que tiene la desesperante sensación de que nunca da la talla, de que nadie le entiende y de que, incluso, “van a por él”… Lo siento, el imagen no es agradable, no es bonita, no. Pero muchos PAS se ven así. 

¿Cómo te ven? 

¿Sabes cómo tus colegas te ven?  ¿O tu jefe? A lo mejor te sorprenderá, pero cómo te ven no siempre es como tú te ves. Sé que no es fácil siendo PAS (a veces la inseguridad nos puede, ¿verdad?) pero si puedes, te aconsejo pedir opinión a una o dos personas con quienes tienes confianza. Espero que te devuelvan un imagen de alguien comprometido y dedicado, fiel, amable, buen colega, constante, justo, concienzudo… Un retrato de la persona que eres, ni más ni menos. Más de una vez he hecho este ejercicio con clientes y pasó justamente aquello que acabo de describir. 

Inseguridad  

Muchos PAS se sienten inseguros en compañía de otras personas, especialmente si esos otros no son PAS. Puedes elegir a tu pareja y a tus amigos, pero no puedes elegir a tu familia, y a los colegas del trabajo mucho menos. Si pudieras vivir todo tú solo, sin la necesidad de interactuar con otras personas aparte de, quizás, la cajera del súper, no tendrías problemas para encajar en el mundo. Sería quizá más fácil, pero a la larga no progresarías mucho como persona. Es gracias al “mundo”, a la gente con quienes tenemos que convivir, que nos vamos conociendo y que podemos darnos cuenta de que, a lo mejor, tenemos que aprenderuna cosa u otra… Los otros nos sirven de espejo, y si conseguimos verlos como tales, como ayudantes que están en nuestro camino para darnos pistas para poder crecer y evolucionar como personas, seguramente nos sentiremos mejor. 

Me explico. Sé y soy muy consciente de que hay personas que lo están pasando francamente mal en su trabajo. Y “mal” es poco decir. No pueden más, la carga de trabajo les supera, sufren mobbing, reciben críticas y reprochestotalmente injustos y hay “colegas” que se ríen de ellos. Sé que se sienten atacados y cada vez más inseguros. Lo sé, de verdad. Pero también sé que, a lo mejor, esas personas emiten una imagen que no ayuda a cambiar ese comportamiento ajeno. Seguro que conocéis esta frase de Gandhi, que decía: “Sé el cambio que quieres ver en el mundo“. Pues de eso se trata. Si tu consigues cambiar tu comportamiento, tu entorno cambiará también

 

Cambio personal 

No todos queréis escucharlo, pero os garantizo que todos podemos cambiar. Podemos cambiar la manera en que vemos el mundo, podemos efectuar pequeños cambios en nuestro comportamiento, en nuestra actitud. Podemos, por ejemplo, cambiar el chip de negativo a positivo (en lugar de fijarte en todo que está mal, fíjate en todo que está bien, bonito, agradable, saludable…), sí, es cierto, lo puedes hacer cambiando y corrigiendo tus pensamientos. Puedes, también, marcar y mantener tus límites, una cosa muy, pero muy importante para los PAS. Claro, no todo el mundo te colmará de besos, y habrá quien te diga algo desagradable, pero se acostumbrarán. Recuerda, no puedes gustar a todo el mundo y no pasa nada; a ti tampoco te gusta todo el mundo, ¿no es cierto? Puedes también revisar tus opiniones… ¿eres consciente de lo que opinas de la gente que te rodea? ¿Del lugar de trabajo? ¿Podrías, a lo mejor, intentar olvidar estas opiniones, estos juicios, ponerte otras gafas y volver a mirar, pero esta vez con curiosidad e interés? ¿Con asombro? Ya sé que es mucho pedir, pero también sé que es posible… Igual que tú no eres tal como te muestras al mundo, así también le pasa a las otras personas… ¿Qué pasaría si los miraras con la mente abierta y libre de juicios? ¿Qué ves? 

No puedes cambiar el mundo. No. Pero puedes cambiar tu manera de verlo. Puedes cambiar tu actitud. Puedes, si me permites, hacerte un pelín menos vulnerable, quizá, y salir de tu zona de confort

Cambio de trabajo 

Y, por último, también puede ser que llegues a la conclusión de que no estás haciendo el trabajo que quieres hacer, y que no te encuentras en el lugar donde quieres estar. Si este es el caso, pues, tus cambios tendrán que ser más grandes y más profundos. No vale quejarse, a estas alturas ya no. Los PAS solemos ser capaces de hacer todo tipo de trabajo, tenemos muchos recursos y muchos intereses. Es cierto que nos encontramos bien en trabajos “útiles” como la educación, la formación, sanación (de todo tipo), en el campo del medio-ambiente, la prestación de ayuda y asistencia, pero también en trabajos administrativos y, cómo no, en todos estos ámbitos que tienen que ver con la creatividad y el arte. Y sí, es cierto que generalmente nos cuesta ser mandados y hay un gran número de PAS que es autónomo. Es algo para tener en cuenta, pero no quiere decir que no puedas trabajar en equipo. La decisión de ser autónomo puede estar relacionada con una necesidad de controlar tu horario laboral, con elegir el lugar en el que vives, con “ese algo” que es la huella, tu huella, la que quieres dejar en el mundo… 

Sea lo que sea lo que te toca vivir, si no estás contento, algo tendrás que cambiar. Nadie te dirá que cambiar es fácil. Si te lo dicen, te están contando milongas. Cambiar, una vez que hayas tomado esa decisión, requiere constancia, compromiso, trabajo y tiempo. Si has vivido 30, 40 años de tu vida de una determinada manera, es lógico que no te sea posible conseguir ese cambio en dos semanas. Permíteme cerrar con un último consejo: tómate el tiempo que necesites y que te puedas permitir. No pongas el listón demasiado alto. Recuerda: PAS-os pequeños. Apunta tus logros (¡Importante!) y para de vez en cuando para hacer un recuento de todo que estás consiguiendo. 

¡Ánimo! 

Entrada original de Personas Altamente Sensibles

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