Las antivitaminas presentes en alimentos cotidianos

Hay determinados compuestos presentes en los alimentos que impiden la absorción de ciertas vitaminas. Pero estos alimentos no son perjuciciales, solamente hay que saber cómo equilibrarlos o cocinarlos. La mayoría se desactivan mediante la cocción.

Cereales. El maíz y otros cereales contienen niacinógeno, que ataca la vitamina B3. El calor inactiva esta antivitamina, por lo que su cocción sirve para aprovechar su aporte de nutrientes.

La carencia de vitamina B3 provoca alteraciones del sistema nervioso, trastornos digestivos, fatiga, problemas de la piel y llagas en la boca, entre otros.

Pescado y marisco. La trucha o las almejas crudas contienen tiaminasa, que impide que se absorba la vitamina Bº1. La acción del calor inactiva la tiaminasa. Si se es aficionado a comer pescado crudo como en la cocina japonesa, puede equilibrarse la dieta con alimentos como levadura de cerveza, guisantes, judías verdes, carne de cerdo, etc…

La carencia de vitamina B1 provoca anorexia, debilidad muscular, taquicardias y palpitaciones.

Clara de huevo. La avidina que contiene interfiere en la absorción de la vitamina B8. Al cocinar el huevo también se inactiva.

La carencia de vitamina B8 provoca dermatitis, alopecia, pérdida de apetito, fatiga, etc…

Cítricos. Al pelarlos o triturarlos en zumo o en papilla, los niveles de ascorbasa destruyen la vitamina C. Por eso hay que tomar los zumos inmediatamente tras preraparlos.

Semillas de soja. La lipoxidasa destruye la vitamina A. Con la cocción inactivamos esta sustancia y podemos aprovechar los beneficios del retinol protegiendo nuestra visión, la piel y aumentando nuestras defensas.

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