Las nuevas infecciones por VIH descienden pero el acceso al tratamiento es desigual

A punto de que comience en Australia el Congreso Mundial de Sida, el organismo de Naciones Unidas para la atención al VIH (Onusida) ha presentado en Ginebra su informe sobre las desigualdades en el VIH, The Gap report.

Uno de los datos que resalta la publicación es el menor número de nuevas infecciones en la mayoría de los países del mundo. De hecho, en 2013 hubo 2,1 millones de nuevos casos, lo que supone una disminución del 38% desde 2001, cuando se registraron 3,4 millones­. Es más, en los últimos tres años, las nuevas infecciones por VIH se redujeron en un 13%.

En 2013 hubo 2,1 millones de nuevos casos, lo que supone una disminución del 38% desde 2001

La disminución de las nuevas infecciones en niños ha sido sustancial. En 2013, 240.000 niños contrajeron VIH, un 58% menos que en 2002, cuando se alcanzó la cifra de 580.000 nuevos casos. El informe subraya que facilitar el acceso a los medicamentos antirretrovirales para las mujeres embarazadas con VIH ha evitado más de 900.000 nuevas infecciones desde 2009.

Sin embargo, tal y como ha explicado Michel Sidibé, director ejecutivo de Onusida, en rueda de prensa, “necesitamos nuevos tratamientos para los niños, ya que las formulaciones de fármacos que tenemos hasta ahora no están orientadas para ellos”.

Entre otros datos óptimos, también se destaca que las muertes relacionadas con el sida han disminuido en un 35% desde 2005, cuando se registró el mayor número de muertes. En los últimos tres años, las muertes relacionadas con el sida han disminuido en un 19%, lo que representa la mayor caída anual en los últimos 10 años.

Además, alrededor del 87% de las personas con VIH que conocen su estado en el África subsahariana están recibiendo terapia antirretroviral, que desde 1995 ha evitado 7,6 millones de muertes en el mundo.

No todo es positivo

Pero la valoración no es totalmente positiva. El informe también apunta que 22 millones de personas o, lo que es lo mismo, tres de cada cinco afectados por el VIH, todavía no están accediendo a la terapia antirretroviral.

La situación en España es distinta. “Dentro de las limitaciones que tienen los presupuestos actuales en medicamentos, el tratamiento está garantizado no solo para las personas del país sino para aquellas sin coberturas médicas o inmigrantes, ya que se considera una necesidad”, explica a Sinc Javier Martínez-Picado, profesor ICREA en el Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa.

“Desde que el primer medicamento antirretroviral se sacara en 1987, ha habido una carrera para obtener mejores fármacos y más tolerables, y eso se ha conseguido. El problema es que hemos fallado en que lleguen a todo el mundo”, puntualiza.

Los datos en tratamiento infantil no son mejores, tres de cada cuatro (el 76%) que viven con el VIH no están recibiendo tratamiento. Además, la publicación expone que más del 75% de los 2,1 millones de nuevas infecciones que se produjeron en 2013 se localizan en apenas 15 países.

Tres de cada cinco afectados por el VIH todavía no están accediendo a la terapia antirretroviral

El caso de la niña de Mississippi

Con respecto al varapalo recibido la semana pasada en la lucha contra el sida al quedar expuesta la reaparición de carga viral en la llamada niña de Mississippi, Martínez-Picado afirma que, aunque “lo que ha pasado es un revés, también nos hace buscar alternativas que puedan dar su fruto en el futuro”.

“Abría una puerta de trabajo que ahora de alguna manera se ha de cambiar”, continúa el experto. “De hecho, se había diseñado un nuevo estudio internacional en niños basado en este caso y ahora se está pensando en cómo modificarlo para adaptarlo al hecho de que haya reaparecido la epidemia en esta niña”.

Martínez-Picado resalta que esta niña “ha tardado más de un año en que la viremia reaparezca y eso significa que tenía un reservorio viral extremadamente bajo. Desde luego es un problema, pero nos puede hacer pensar en otras estrategias para acabar de vaciar ese reservorio en el futuro”.

“Además fue un hallazgo casual, la intervención médica no fue diseñada”, concluye. “Esto me da esperanzas de que si se diseñan proactivamente estrategias más orientadas puede ser más provechoso y dar mejores resultados”

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